CAPITULO DOS: PROPOSICION DE MODELO
De repente sentí cómo alguien me zarandeaba energéticamente mientras repetía mi nombre.
-Lujan… ¡Lujan!
-Sí, soy yo, ¿qué pasa? – me incorporé de un salto. Había tenido un sueño agitado.
-Nada, que te levantes – me contestó Lydia mientras se alejaba de mi cama.
-¿Puedes dejar de despertarme como si fuera un saco de patatas, por favor?
-¿Desde cuándo despierto yo a las patatas? – me contestó divertida con una sonrisa.
-Sólo te pido que me despiertes como una persona digna se merece, por favor. No es agradable que alguien te grite de buena mañana.
-Bueno vale, acepto el trato.
-¿Qué trato? – me asusté
-El trato que aún no sabes que vas a hacer conmigo.
-¡Pues dímelo! – le insistí mientras desayunábamos en la cocina.
-Quiero que a partir de hoy, me cuentes todo lo que haces – me lo dijo como quien cuenta un cuento.
-Ah claro, hombre. Y si quieres también puedo cortarte el pelo, hacer todo lo que tú pidas, fregar los platos en tu turno, tus deberes, y todo lo que la princesa desee – ironicé.
-Bueno, si te hace ilusión…
Cogimos la bici y nos dirigimos juntas hacia el colegio, no sin antes darle un beso despedida a mamá (papá ya se había ido al trabajo, y el abuelo estaba durmiendo)
Estaba algo enfadada con mi hermana. No me lo dijo con tono de autoridad ni nada, pero no me hacía gracia. A ver, ¿desde cuándo ella se interesaba en saber lo que hacía yo? Nunca se preocupó de mis compañías, ni de si tenía novio o dejaba de tenerlo. Así como yo sí que me preocupaba, ella pasaba de mí olímpicamente. Aunque ésa es su forma de ser, así es como ella me quiere.
Llegamos al instituto y fuimos al aparcamiento de bicis.
-Hola amorcín
Hice una mueca al escuchar esa palabra y me giré bruscamente hacia mi hermana.
-¿Qué dices?
-Obviamente, no te lo digo a ti. Masuda está esperándome aquí, por si aún no lo has visto.
Y era cierto. Me giré y ahí estaba él apoyado en una barra de hierro, sonriéndole.
-Me voy de aquí.
Y los dejé solos en su nido de amor. Mi vida estaba bien repartida hasta que ella empezó a salir con él. Entonces tenía que aguantar sus besos y sus palabras amorosas, y a veces él venía a recogerla por las mañanas y yo me tenía que ir sola al instituto. Que la esté esperando en la puerta del insti, vale, pero ¿es necesario que venga hasta las bicis?
-¡Miyuki! ¡Buenos días!
-Hola Lujan. – Me sonrió – ya es un día menos
-¿Para qué?
-Para que se acabe el curso – dijo con aplomo y yo me reí.
Esa mañana no se me había ocurrido pasarme por la sala de las escaleras, pero en cuanto el profesor de historia empezó su perorata lo lamenté, así al menos tendría algo con qué distraerme y pensar.
Aunque afortunadamente la mañana pasó y la hora de comer llegó en un abrir y cerrar de ojos.
-Lujan – un chico de mi clase alto y delgado, con el pelo negro casi tapándole los ojos, y a pesar de todo, muy atractivo, se me acercó con un montón de papeles y los dejó en mi mesa con estrépito mientras recuperaba el aliento. Parecía que le pesaban bastante – Escucha, los del club de fotografía queríamos hacer un álbum con varios temas, y necesitamos a una occidental para que nos ayude con las sesiones.
-¿Qué os ayude con las sesiones? Pero si vosotros tenéis más idea de fotografía que yo.
-Sí, pero lo que necesitamos es una modelo – me guiñó el ojo
-¡Hala! – Miyuki no había despegado la oreja de nosotros en toda la conversación y la escuchaba atenta y callada, hasta ahora. – Lujan, ¡qué guay! ¡Modelo! Acepta, claro que acepta – añadió mirando al chico.
-No sé…
-Por favor – me pidió él.
-Yo…
-Acepta, ya te lo digo yo – insistía Miyuki
-¿Sí? – preguntó él no muy convencido.
-Sí, sí – le aseguraba ella. – anda ya puedes irte, yo hablo con ella, puedes decirles a tus amigos del club que ya tenéis modelo occidental.
-¿En serio? ¡Qué bien! ¡Gracias Lujan, eres la mejor!
Y se marchó muy contento.
-Se ha dejado los papeles en mi mesa – observé.
-Luego se los devuelves, total, vas a pasar un tiempo en el club de fotografía – me sonrió, totalmente satisfecha por lo que acababa de hacer.
-Qué desastre. Ya verás cómo va a ser un desastre esa sesión. No tengo madera de modelo. No tengo tipo y no soy ni guapa ni alta.
-Pero ellos no buscan una occidental perfecta, te quieren a ti. ¡Oh! – Añadió casi gritando, emocionada – Ahora que lo pienso, a lo mejor le gustas a alguno del club y con la escusa de una modelo, te han pedido que les ayudes.
-Sí, claro. Como si eso fuera a suceder.
-¡Claro que sí! Tu hermana es la más popular, ¿no? y no es porque seáis feas, precisamente.
-Sí bueno, creo que ya es hora de que venga el profesor, ¿no? llega un poco tarde – me reí, pero entonces una lucecita se me pasó por la cabeza – Bueno, yo voy al baño antes de que venga
-Vale… - me contestó un poco contrariada por mi actitud y mi cambio de opinión tan drástico.
Corrí escaleras abajo hasta llegar a las del segundo piso. Como ya era hora de estar en clase, no había nadie por los pasillos, así que abrí la puerta y entré sin dudarlo.
Me encontré con una profunda oscuridad. No se me había ocurrido traer ninguna linterna, tal y como habían hecho ellos… Además, ni siquiera sé qué hago aquí dentro. ¿Quería ver si había alguien? Exactamente, ¿quién quería confirmar que estuviera?
Pero como era de esperar, allí dentro no había nadie.
-Estamos en horas lectivas, ¿en qué estoy pensando?
Y regresé a mi clase justo un segundo después de que entrara el profesor.
-Lujan – se me volvió a acercar el chico del club
-Hola Kazuo – le saludé sin mucho ánimo
-Cuando terminen las clases vente a la sala de nuestro club, ¿vale? ¿Sabes dónde está?
-¿Es la sala que está al lado de las escaleras del segundo piso, en el primer pasillo?
-Ésa misma.
-Vale –acepté – allí estaré.
-Genial, nos vemos luego – y se fue a hablar con sus amigos.
-Lujan – otro chico se me acercó con su común sonrisa adornando su rostro.
-Dime Tegoshi
-Esta tarde hay reunión con los chicos en la sala de las escaleras, después de las clases ¿te apetece venir?
-¿Qué? ¿Yo?
-Sí, tú.
-Lo siento, esta tarde tengo cosas que hacer…
-Oh, qué pena… - dijo con cara de alicaído – tenía la esperanza de que pudieras venir. Verás, Kei-chan y Shige-kun también quieren que vengas, también le he preguntado a Yamashita-san y dice que le encantaría. Al único al que aún no he preguntado es a Ryo-chan. Y esta vez estará Massu. Estaremos todos… Pero si no puedes venir…
-¿Estará Masuda? – dije mostrando más interés. No se me había ocurrido que asistiendo a esas “reuniones” que decía que tenían podría ver más seguido a Masuda, y además, sin Lydia y esa atmósfera tan desagradablemente romántica que se formaba cuando estaban juntos y yo por ahí pululando a su alrededor.
-Sí, es lo que he dicho. Estaremos todos.
-¿No se va con Lydia hoy?
-No, hoy no.
-¿Y qué hacéis en esas reuniones?
-¿Eso significa que vendrás? – dijo esperanzado
-Lo siento, ya te he dicho que tengo cosas que hacer, sólo era curiosidad.
Y entonces entró el profesor de la última clase, y Tegoshi no tuvo más remedio que irse a su asiento, un poco entristecido.
-Pobre Tegoshi, y él que venía con toda la ilusión del mundo a pedirte una cita después de clase – me susurró Miyuki.
-¿Qué cita? Venía a… - pero guardé silencio, aún no le había contado a Miyuki que había mantenido contacto con los chicos populares.
-Hay rumores de que le gustas a Tegoshi. Últimamente estás arrasando Luji, que si uno del club de fotografía, que si Tegoshi… Y no es que Tegoshi sea feo. Y si pienso, los del club de foto tampoco están tan mal.
-Pues deja de pensar y cállate, no me apetece que me riñan a estas alturas del curso.
-¿Qué alturas si acabamos de empezar?
-Por eso mismo
¿Qué yo le gustaba a Tegoshi? ¿De dónde había sacado ella eso? ¡Si sólo había hablado con él dos veces! Una de ellas ahora mismo, y la otra en la sala, donde nadie los podía haber visto.
Estoy segura de que eso ni siquiera es un rumor, se lo acaba de inventar ella. Cada chico que se me acerca se cree que le gusto. Así no se puede ir por la vida… Aunque mejor no decírselo a la cara por si acaso se enfadaba.
Durante la clase de inglés le mandé una carta a Miyuki donde resumía que la noche anterior había estado con los populares del colegio y que por eso se me había acercado Tegoshi. Ella leyó la carta con concentración y cuando terminó casi pega un grito de emoción y sorpresa delante de toda la clase.
-¡Es genial! – Me dijo cuando se hubo terminado la clase y todos recogían - ¡Los populares…! – Exclamó risueña – oye, ¿te puedo acompañar hoy a la sesión de fotos?
-Jaja, claro, si quieres.
Y las dos nos dirigimos hacia el primer pasillo del segundo piso, ella muy ilusionada, yo normal. Tenía el presentimiento de que iba a ser un desastre de sesión y una mala decisión por parte de ellos elegirme a mí como modelo, pero Miyuki ya había aceptado por mí, y ahora no podía decir que no.
Pasamos por la puerta de la escalera y vi que estaba entreabierta y se veía una amarilla luz artificial, propia de las linternas. Supuse que alguno habría salido al baño y los demás seguían dentro, así que al pasar hice mucho ruido riéndome con Miyuki para intentar captar la atención de los chicos, aunque no sé si lo logré.
-Hola – me saludó alegremente Kazuo cuando abrió la puerta después de que Miyuki tocara impacientemente – Hola Miyuki
-¡Hola! – le contestó ella alegre mientras Kazuo nos dejaba pasar.
Entramos a un aula pequeñita, pero acogedora, con un montón de estanterías adornando la pared, repletas de carpetas, cintas de vídeo, cámaras fotográficas, cámaras de vídeo y más papeles. Todas las paredes estaban recubiertas por esas estanterías, menos la del fondo, ocupada por dos ventanas que daban al patio exterior. En el centro había sillas repartidas alrededor de una gran mesa de madera, y en dos esquinas había dos televisiones portátiles gracias al mueble móvil sobre el que estaban, una en cada esquina.
Sentados en tres sillas había tres chicos, uno con gafas y pelo castaño, otro con el pelo negro hacia arriba gracias a la gomina, y otro con el pelo cortito, pero brillante.
-Bueno, os presento – dijo Kazuo al cerrar la puerta. – Chicos éstas son Lujan, la modelo, y Miyuki, una amiga que no se qué hace aquí, pero da igual.
-He venido a acompañarla – aclaró ella muy contenta.
- El de gafas y pelo tintado es Satoshi – continuó como si no le hubieran interrumpido. – ése de pelo hacia arriba, Tetsuya, y el que queda Koichi – a cada nombre que pronunciaba lo señalaba ampliamente con el brazo y una sonrisa de oreja a oreja.
-Encantada – dijimos Miyuki y yo a la vez, nos miramos y nos empezamos a reír.
-Encantado – el que respondía al nombre de Tetsuya se levantó y nos dio la mano. Me dio la impresión de que era un chico serio.
La tarde discurrió bastante más amena de lo que pensaba. Y descubrí que ser modelo tampoco se me daba tan mal. Me sorprendió ver que tenían otra sala a su disposición para utilizarla como estudio de fotografía para fotos que necesitaban una decoración diferente a la de la calle.
-Uy… con el uniforme… - Koichi se rascaba la barbilla con gesto pensativo – mejor será que otro día hagamos las fotos que faltan, no quiero que todas sean con el uniforme del colegio. Escuchar chicos – se dirigió hacia Satoshi y Tetsuya – Nosotros le decimos más o menos cómo queremos que venga, y ella, con ropa y accesorios de su casa que venga vestida, y le hacemos las fotos, ¿ok?
-Ok – respondieron ambos
-Entonces… ¿nos vamos ya a casa? – pregunté con timidez, pues nos habían dejado un poco apartadas del grupo
-Qué poquito ha durado… - comentó Miyuki
-Son las seis y veinte… - anunció Kazuo para nadie – Bueno, Lujan, el miércoles a las seis aquí. Mañana te doy una hoja con la ropa que queremos que te pongas.
-Vale, hasta luego – nos despedimos
-Adiós – me contestaron y los vi enzarzarse en silencio una complicada decisión sobre si llevaría una chaqueta beige o marrón oscura.
-Miyuki, tengo que ir a clase, ¿me esperas en la puerta? – Me paré delante de la puerta de las escaleras a posta, aunque ahora estaba cerrada.
-Lo siento, me tengo que ir a casa. Mi hermano no está y tengo que hacer la cena hoy.
-Vale, nos vemos
-Bye~
Me quedé sola en el pasillo, quieta. El instituto estaba ocscuro y no se oía nada, ni siquiera a los miembros del club de fotografía.
Me daba un poco de miedo, pero subí por la solitaria escalera hasta mi clase. Si el pasillo daba miedo, mi clase todavía más. Entré con cautela y en silencio. Entre aquellas aterciopeladas sombras que parecían buscarme y atraparme en medio de aquel silencio, hasta mis propios pasos me daban miedo.
Llegué a mi pupitre y no me atrevía a tocar mi propia cartera por miedo a que algún señor de las sombras se me revelara y me castigara por haber irrumpido su eterna siesta.
-¡Hola Lujan!
-¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
-O_O ¿Qué pasa?
-TEGOSHI! TE MATOOOOOOOOOOOOOO!!!!!
-pero ¿¿¿porquéeeee???
-¿¡tú sabes el susto que me acabas de dar!?
-Yo… xDD lo sientooo
-¡No te rías! Aún me palpita el corazón a mil por hora…
-jaja lo siento. ¿Qué haces aquí aún? Creía que estabas ocupada esta tarde.
-Sí, pero ya he terminado, ¿y vosotros? ¿Aun no habéis terminado?
-Nop. Si quieres venirte, vente. Estamos jugando a las cartas.
-Nunca he jugado a las cartas con juegos japoneses.
-¿NOO?
-nop ^-^
-Pues ven, es pronto, son las seis y media. Va, ven.
-Bueeenooo… -dudé unos instantes - ¡Valep! ¡Pero no me des más sustos!
-Vale, vale… - empezamos a caminar por el oscuro pasillo - ¿y de que tenias miedo?
-Yo no tenía miedo de nada u_ú
-xD como quieras…
Sé que no se ha creído eso, pero es que soy muy miedica y no quiero que se rían de mí. Siempre escondí que le temo a la oscuridad porque de pequeña se metían conmigo por eso, y solían encerrarme en cuartos oscuros para torturarme xD Los niños son tan crueles~ jaja
-Hola chicos – saludó Tegoshi después de abrir la puerta.
-Yo~
-Eii
-¿A que no adivináis a quién me he encontrado por ahí? – nos sentamos alrededor de la mesa.
-A Lujan. – contestó Shige con una sonrisa de oreja a oreja
-¿Cómo lo sabes? – preguntó Tegoshi asombrado
-Porque ha entrado detrás de ti, lelo
-Ryo, recuerda, se amable – le susurró Yamashita
Me di cuenta de que no estaba Masuda, así que le pregunté a Tegoshi y me dijo que ya se había ido a casa.
-sí, sí… - Ryo puso los ojos en blanco y tiró una carta.
-¿DOS ASES? ¡NOOOOO! ¿PORQUEEEE? Que vida más cruel…
-jajaja Keii-chan has perdido por quinta vez consecutiva, te toca quitarte otra prenda. – Tegoshi se sentó en una silla vacía y yo cogí otra.
Ahora que me fijo... ¡Keiichiro está semidesnudo! Iba sólo con calzoncillos.
-¡No Tegoshi! No me hagas estooo T_T
-jaja Keii-chan, ¿qué te vas a quitar esta vez? – le preguntó Ryo con una sonrisa burlona.
-Y encima está aquí Lujan… y hace frío… -lloraba
-No seas quejica. – Yamashita le dio un codazo - Ya sé, si no quieres quitarte los calzoncillos, tendrás que besar a Lujan como pago.
-¿¡EH!? – gritamos al unísono.
-¡No pienso besarla!
-¡No pienso besarlo!
-jaja ¡que coordinación! Venga, venga… es solo un besito de nada.
-Ryo… no creo que sea justo que…
-Bah cállate Shige – lo cortó tajante – tú no quieres que le bese porque te hace tilín.
-No es cierto – se alteró
-Bueno Keii, levántate. – dijo Tegoshi muy animado.
-T_T porqué – obedeció
-Porque un mal perdedor no es amigo mío – Ryo también se levantó y sacó su móvil – estas que no grabo esto.
-
¿¡EH!? ¿¿Encima lo grabas??
-Por supuesto. Venga, ya está la cámara lista.
-Ella no quiere besar a un tipo como yo…
-Keii-chan – me levanté – bésame
*
*
*
-¿¡HEEEEEEEEEEEEEEE!? – todos se sobresaltaron.
-¿qué pasa? – pregunté inocente.
-¿Vas a besarlo de verdad? – Tegoshi y Shige estaban anonadaos.
-Sí – le tendí la mano – venga Keii, hazlo.
-¿Eh? ¿Para qué me das la mano?
-Está claro, ¿no? Nadie dijo nada sobre dónde me besarías… el trato sólo era que me besaras, adelante.
-¡Jajajaja! ¡Qué inteligente! – bramó Ryo – ¡sí señor! Muy inteligente. Es cierto Keii, ni yo mismo me di cuenta, que asombroso… está bien, acepto que he perdido ante ti, Lujan. Pero la próxima vez no me vencerás.
-¿Qué hablas? xD esto no es ninguna competición sobre quién me besa antes…
-Acaba de convertirse en eso mismo, señorita… - Yamapi levantó una ceja, componiendo una mueca irresistible.

































